Salmo 91
se acoge a la sombra del Todopoderoso.
mi fortaleza, el Dios en quien confío.»
y de mortíferas plagas,
y bajo sus alas hallarás refugio.
¡Su verdad será tu escudo y tu baluarte!
ni la flecha que vuela de día,
ni la plaga que destruye a mediodía.
y diez mil a tu derecha,
pero a ti no te afectará.
para ver a los impíos recibir su merecido.
al Altísimo por tu protección,
ninguna calamidad llegará a tu hogar.
te cuiden en todos tus caminos.
para que no tropieces con piedra alguna.
¡hollarás fieras y serpientes!
lo protegeré, porque reconoce mi nombre.
estaré con él en momentos de angustia;
lo libraré y lo llenaré de honores.
y le haré gozar de mi salvación.»

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